#71 – Mi piedra de la Alquimia

Y bueno, seguimos con historias del Despertar de la Conciencia, vividas y recordadas ahora desde el Momento Presente Expandido.

Sí.

Era un día de julio, como hoy, pero hace ya muchos años, y yo estaba haciendo una zanja en el suelo con un pico y una pala.

Cuando tenía veintipocos años, los veranos trabaja de jardinero con mi amigo Quim.

Cuando llegaban las vacaciones de la universidad, el teléfono sonaba y oía a Quim gritar: «¡Biiilly Joeeeeee, nos vamos a currar! Tengo unos cuatos jardines para hacer y te necesito. ¿Te vienes?».

Y yo le contestaba: «¡Harrryyyyy, voy para allá! Quedamos el lunes a las 8h en la Riera».

Y él me pasaba a recoger con su furgoneta de jardinero.

Quim era —y es— un tipo muy simpático, que se maneja muy bien con las finanzas. ¿Sabes?, un tipo de esos que siempre tiene trabajo y es abundante. Muy cuidado y detallado con el dinero. Quizá demasiado, ¡ha!

Pues eso, muchos veranos fui a currar con él de jardinero y nos entendiamos muy bien. De hecho, nos reíamos bastante. Era divertido. Había algún tipo de buena conexión kármica, de otras vidas, entre él y yo.

Aquel día, como digo, estaba abriendo una zanja en una torre (así es como llamamos a las casas grandes y con jardín de la gente adinerada, aquí). Quim me había dejado solo allí y él había ido a hacer otro jardín. Me dijo: «Oye, haz una zanja de aquí a aquí, que tenemos que plantar unos setos».

Y pues, allí estaba yo, dándole al pico y la pala con toda la Energía de un chavalín, sacando tierra a un lado. Recuerdo que era tierra de esta típica de jardín, no muy dura y de color casi negro.

De repente, mi pala dio con algo sólido… ¡Y APARECIÓ UNA PIEDRA! Una piedra totalmente blanca. Una de estas piedras de rio, redondas. Un pebble, que dirían los ingleses. Sí, de estas tipicas de las fotos zen.

La cogí y la observé con curiosidad. «¿Qué hace una piedra como esta aquí?», me pregunté. Y en ese mismo instante, una Energía muy fuerte y reconfortante, subió desde mi mano, a través de mi brazo, hacia mi tronco y cabeza.

Fue alucinante. Un subidón energético de la ostia.

Flipaba…

Y cambié la piedra de mano. Y entonces sucedió exactamente lo mismo, pero en la otra mano. «¿Qué es esto? ¿Qué me está pasando?», me pregunté. No entendía nada.

Total, que me puse la piedra en el bolsillo y continué cavando la zanja.

Al cabo de un rato, volví a acordarme de la piedra y la cogí de nuevo. Y lo mismo sucedió: esa potente y reconfortante Energía pasando a través de todo mi Cuerpo como si fuera electricidad que me recargaba.

Al acabar el día llegué a casa y dejé la piedra en mi habitación. Y me olvidé de ella.

Y creo que no fue hasta un par de días después que lo volví a recordar: «¡la piedra!». La cogí de nuevo y, ¡bam!, la energía eléctrica de nuevo vibrando por todo mi Cuerpo.

Pensé: «Joder, esto es la ostia. Esta piedra tiene algo. Pero no sé qué está pasando…».

Sí, cada vez que la cogía era como coger un talismán, una batería que me recargaba de arriba a abajo. Y esto fue así durante unos días más. Unas semanas, quizá.

Hasta que un día cogí de nuevo la piedra, ya en piloto automático y sin la sorpresa de las primeras veces, esperando que llegara la agradable Energía, y ésta no llegó…

«Vaya, ¿qué pasa? ¿Ya no funciona?».

Al día siguiente cogí la piedra de nuevo y nada… Y así varias veces durante algunos días.

Total, que, en un momento dado, cogí esa piedra blanca, que ya empeza a ser un poco grisita de tanto manosearla, y la puse en algún cajón de algún mueble de mi casa.

Y allí se quedó durante meses o años. Saltando de un cajón a otro. Cada vez que ordenaba mis cosas y encontraba la piedra, por supuesto la cogía, esperando esa conexión eléctrica que recordaba de los primeros días, pero jamás volví a sentirla de nuevo. Y la dejaba en otro cajón o en otro sitio.

ERA COMO SI LA PIEDRA HUBIERA ESTADO VIVA UN TIEMPO Y LUEGO HUBIERA MUERTO.

Y entiéndeme, yo en aquella época no sabía nada de Energía ni de Conciencia. Ni siquiera había tenido mi Primer Despertar Espiritual. Era un chaval normal que estaba teniendo una experiencia que no era normal.

Pero no lo entendía en aquel entonces.

Pasó el tiempo, pasaron los años, y la piedra se volvió completamente gris y continuaba escondida dentro de cajones olvidados.

Y yo acabé la universidad; y ya no fui a currar más de jardinero con Quim; y a los 30 tuve mi Primer Despertar Espiritual, con las crisis y todo; y más tarde mi segundo Despertar, y Dios sabe cuántos más…

Y empecé a ir a clases de yoga y de meditación, etc. Hice Reiki, hice Chi Gong y otras cosas. Y un día fui a parar al consultorio de una terapeuta floral que me recetó el famoso Remedio Rescate de las Flores de Bach. Y cuando cogí esa botellita de Rescate para tomar una gotas para mi ansiedad, ¡bam!, de nuevo esa energía eléctrica que años atrás me había dado la piedra.

No tan intenso, pero más o menos la misma Sensación. Recuerdo que me sucedió varias veces, cuando cogía la botellita del Remedio Rescate.

Y entonces pensé de nuevo en la piedra. La busqué por toda la casa. No la encontraba. Hasta que un día, de repente, apareció en uno de mis cajones de trastos sin uso. Ya sabes, uno de esos cajones que están llenos de mil cosas.

La cogí. La apreté en mi palma y esperé. La Energía… ¿Dónde estaba? Nada. Ni rastro. Eso era solo una piedra corriente, y lo que me había sucedido con ella años atrás solo era ya un diluído recuerdo.

Total, que cogí la piedra inerte y la puse en la guantera de mi coche, un Ford Fiesta blanco y viejísimo que tenía entonces. Y la piedra estuvo allí, dando tumbos durante algún tiempo. Cada vez que tomaba una curva con el coche, al estar la guantera vacía, se oía: «Cloc, cloc, cloc, cloc», hacia la derecha. «Cloc, cloc, cloc, cloc», hacia la izquierda. La piedra dando tumbos dentro de la guantera. Era gracioso.

Un día me cansé de ese ruido y puse la piedra sobre mi mesilla de noche.

Y allí se quedó para siempre. Hasta el día de hoy.

Bien.

Hace unos 10 años o así, cuando yo ya estaba bien currado en el Despertar Espiritual y era Shaumbra afianzado y ya no importaba nada más en mi vida que no fuera Yo y mi Despertar, la gente del Circulo Carmesí sacaron un producto llamado «Chemia». Se trataba de una canalización donde Adamus Saint Germain hablaba sobre lo que es la Alquimia de verdad. Más allá de mitos e historias. En ese mp3, que estaba extraído de una de las sesiones de los maravillosos días de Awakening Zone (si eres Shaumbra, sabrás de lo que estoy hablando), Adamus daba su versión, su Perspectiva, sobre la Alquimia.

¿Y a que no sabes qué había en la portada de ese producto digital? Efectivamente: ¡mi piedra de la Alquimia! Una foto casi exacta de esa piedra con la que yo, muchos años atrás y sin saberlo, había estado jugando, supongo, a ser un Alquimista…

Chemia, la Ciencia de la Alquimia.

Mhmm, escribiré una segunda parte de este artículo, no sé cuando, porque la historia de esta piedra parece no tener final… Quién sabe, quizá un día de estos la cogeré y volveré a sentir la anhelada Energía. O quizá un día esa piedra será verdaderamente mi piedra de la Alquimia y la convertiré en un diamante. ¡Si hay que soñar, no nos quedemos cortos! De lo que SÍ estoy seguro ahora, es que mi Alma, mi Yo Soy, mi Conciencia, me habló a través de esa piedra ese verano de mi juventud. Jeje, jamás le conté nada ni a Quim ni a nadie. Pero esta historia es cierta. Y sé bien que mis aventuras con esta pequeña cosita redondita y risueña, que ahora descansa pacíficamente en mi mesilla de noche, todavía no han acabado…

Mi piedra de la Alquimia después de muchos años. Al principio era blanca…
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4 comentarios en «#71 – Mi piedra de la Alquimia»

  1. Ajajajaj! Y yo te vengo hablar de este material en el post de los «sabores», y vos le dedicaste todo un artículo 🤣🪨!

    «Cuántas piedras encontraré en mi camino que convertiré en luz, verso y poesía!
    Hay novato trausente en el mágico mundo del futuro, no lastimes la osadía con baratijas del monte caído…
    Caete mejor en tu rama de árbol yacente, comete su fruto prohibido, enajénate del mundo y sus odios, duerme de una vez un sueño translúcido y creativo, y ya verás que los manjares del alba caen a borbotones sobre tus mangas, tu colchón y tu somnífera parcela de ocaso…
    El tiempo está mordido por la serpiente sin cola, en Lemuria el fato ha crecido y la hojarasca temblorosa rejuvenece una vez y luego muere en el olvido»

    Crim

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